Martes, 9 de Febrero de 2010
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Asunción nos cuenta su paso por la escuela. Después de estar interna en un colegio de Soria ingresó en Bachillerato con la tercera mejor nota. Allí estudiaba y se preparaba cada día las lecciones de matemáticas o latín. Recuerda que había muy buen ambiente con las monjas y los profesores.
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En el año 1962, María Nieves se marchó a Londres a cuidar a un chico con parálisis cerebral y a estudiar inglés. Recuerda que el viaje fue muy duro: primero fue en tren hasta Hendaya, de allí cogió otro tren hasta París y un tercero hasta Calais. Finalmente, de Calais a Inglaterra cogió un ferry.
Concepció recuerda que había tres asignaturas obligatorias en todas las carreras: Formación del Espiritu Nacional, Educación Física y Religión. Comenta que durante 15 días tuvo que ir de campamentos y prestar servicios sociales en Begur. A pesar de tener que cantar el Cara al sol cada noche y levantar bandera cada mañana, tiene un recuerdo muy agradable puesto que se sentía liberada del ambiente de la ciudad.
Ramón comparte con nosotros sus primeras convivencias. Como en su casa eran muy modestos, pensó que sus padres no le dejarían ir. Sin embargo, para sorpresa suya, su padres accedieron y le dieron dinero para comprar souvenirs para todo el barrio. Al comprar los recuerdos vió que no podría pagarlo todo y envió una carta muy dramática a sus padres, que le enviaron un giro postal.
Consol pudo estudiar peritaje químico gracias a su padre. Los estudios le sirvieron posteriormente, al quedarse tempranamente viuda, para tirar la familia adelante.
Gertrudis recuerda una anécdota que le ocurrió durante un viaje que hizo a Almería con sus amigas. Robó un sifón en un bar y se lo llevó a su casa de recuerdo. Tenía sólo 20 años y allí conoció al que luego fue su novio. Cuando empezaron a salir, se veían a través de la ventana de su casa y sus padres le obligaban a llevar un acompañante cuando salía con él.
2010
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