Viernes, 24 de Mayo de 2013
Minifaldas y melenas al viento para ellas, pantalón de pata de elefante y patillas de hacha para ellos. Y en el tocadiscos portátil, vinilos de Los Sirex.
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En su juventud, Marta no quiso seguir estudiando y empezó a trabajar como dependienta o encargada de diferentes tiendas. Conoció al que serÃa su marido en un guateque donde los jóvenes bailaban y escuchaban música. Marta confiesa que, a pesar de que se casó enamorada, ella tenÃa una mentalidad muy abierta y hubiera preferido no casarse pero irse a vivir con su novio. Entre sus recuerdos, figuran las fiestas mayores de los barrios, los bailes y las excursiones al campo.
2013
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