Lunes, 20 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
A los cuatro años, Josep fue a la escuela nacional. Al cabo de un año, cambió de recinto y fue a un colegio religioso. Recuerda que izaban cada dÃa la bandera y cantaban cara al sol. Nos cuenta las actividades que hacÃa en las aulas. A pesar de vivir bajo una dictadura, Josep no se cuestionaba ni extrañaba de los métodos franquistas ya que no se solÃa hablar porque la gente tenÃa miedo a represalias.
MarÃa era la maestra del pueblo de Pals. Recuerda que durante el franquismo las clases eran en castellano, aunque cuando se enfadaba se le escapaba el catalán. Una de las asignaturas obligatorias era “Formación del espÃritu nacional”. ConsistÃa en explicar la historia de España desde el punto de vista del vencedor, alabando las acciones falangistas y anulando las republicanas. AsÃ, MarÃa contaba la Guerra Civil desde el punto de vista franquista. Además, enseñar religión era obligatorio y se rezaba cada dÃa antes y después de las clases. En las aulas habÃa el retrato de Franco y un Cristo y los alumnos, antes de entrar en clase, cantaban el Cara el Sol. Nos comenta que la enseñanza estaba muy controlada y los inspectores revisaban que los maestros ejercieran bien su función según las reglas de la dictadura. MarÃa añade que en Cataluña, toda la historia, literatura y gramática catalana estaban rotundamente prohibidas y que al finalizar el régimen franquista, los maestros catalanes tuvieron que aprender para retomar las asignaturas de cultura y lengua catalana.
Estrella nos habla de algunas cosas que recuerda de su infancia. Por ejemplo, se acuerda mucho de una mujer llamada Manuela que tenÃa una tienda de alimentos y practicaba el estraperlo para ganar algo de dinero extra. También nos comenta que, en la estación de Sants, mucha gente se situaba debajo del túnel por el que pasaba el tren para coger los sacos que tiraban los estraperlistas. En su relato, Estrella nos habla también de la época en la que iba al colegio de monjas, a las que recuerda muy estrictas. Incluso le prohibÃan jugar a pelota e ir en bicicleta para que no se lastimara las rodillas y asà pudiera arrodillarse en la misa.
Josefa pasó una infancia muy dura interna en un colegio de monjas. Las hermanas solÃan maltratar y castigar duramente a las niñas a la mÃnima ocasión. Recuerda que uno de los castigos era encerrarlas en el sótano, que estaba lleno de ratas, y dejarlas allà durante horas.
Durante su época estudiantil, Ramona recibió una educación religiosa en un colegio de monjas. De aquella época recuerda que llevaban a todas las alumnas hasta el Castell del Remei, un ugar se producÃa champán, vino y un licor de manzanilla.
Cuando era pequeña, Joana fue a una escuela del ayuntamiento llamada Doña Paz. Más tarde, pudo entrar en las Escolapias, un centro en el que separaban a las alumnas en dos grupos: las ricas y las pobres. Aunque Joana pertenecÃa a la clase humilde, tenÃa una amiga del barrio que iba a la clase de las ricas. Al verlas hablar juntas, un dÃa castigaron a la amiga. En su relato, Joana también explica los empleos que ha tenido desde que empezó a trabajar a los 14 años.
A pesar de tener una infancia muy feliz, Maria Carmen nos cuenta la mala experiencia que supuso para ella ser educada en un colegio de monjas. Según nos cuenta, las profesoras trataban a las alumnas de manera muy irrespetuosa y nunca se preocuparon por ellas. Además, les inculcaban una serie de valores del todo retrógrados y anticuados, algo de lo que Maria Carmen se ha dado cuenta con el paso de los años.
Caridad nació en Cartagena durante la Guerra Civil Española, sólo guarda buenos recuerdos de su infancia, nunca pasaron hambre, según ella, porque su padre era muy trabajador. Fue a un colegio de Cartagena de monjas Carmelitas hasta los 12 años, Caridad recuerda que compartÃa clase sólo con chicas. Además, comenta que se lo pasaba muy bien y que hacÃan labores pero, reconoce que la enseñanza no era tan buena como la de ahora.
El relato de Manuela ayuda a conocer el tipo de educación que recibÃan las alumnas de ciertos colegios de monjas durante los años 40. En su caso, tras llegar a Barcelona en el año 1946, Manuela asistió al colegio Sagrado Corazón, un centro del que no guarda muy buen recuerdo. Según ella, las monjas predicaban valores y formas de conducta que ellas no aplicaban. En la escuela, existÃan alumnas de dos categorÃas: las ricas y las pobres. Las primeras llevaban uniforme, comÃan caliente y entraban a la iglesia por el altar mayor. Pero Manuela, que pertenecÃa a la clase humilde, comÃa en una fiambrera, vestÃa diferente y recibÃa un trato peor por parte de las monjas.
En este relato, Maria Antònia y Antoni explican cómo eran sus escuelas. Ella fue a un colegio de religiosas, en el municipio de Sant Joan de les Abadesses. Allà hablaban siempre en catalán y un dÃa a la semana tenÃan clases de esta lengua. Aunque desconoce el motivo, un dÃa, de repente, dejaron de hacer esta materia, pero cómo su maestra apenas sabÃa castellano, siguieron haciendo todas las asignaturas en la lengua propia de la región. En cambio, Antoni fue a La Salle del barrio barcelonés de Grà cia, allà a los sacerdotes siempre se les tenÃa que hablar en castellano. Según Antoni, hay muchas diferencias entre sus escuelas y las actuales, antes habÃa mucha represión y miedo.
2013
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