Sábado, 18 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
De niña Paquita tuvo muchos juguetes, recuerda que su padre viajaba constantemente y que siempre le traÃa algún obsequio, también le compraba las revistas “Chicos” y “Mis chicas”. En este relato, Paquita explica su afición por la lectura, de hecho la define como insaciable, llegó a leer un fragmento de la Biblia. Cuando el sacerdote supo la noticia la amenazó con excomulgarla.
Rosa nos cuenta lo difÃcil que fue su época escolar en un colegio de monjas muy exigente. Su carácter rebelde, unido a la intransigencia de sus profesoras, le costó muchos disgustos y más de un castigo.
Dolores nos explica que el mejor recuerdo que tiene de su infancia es cuando la llevaron un mes de colonias a Argentona. Allà pasó unos dias muy felices junto a sus amigas, jugando a coleccionar gusanos y recogiendo hojas de morera. Sin duda, lo mejor de todo era que durante ese mes no tenÃa las obligaciones que tenÃa durante el resto del año, como limpiar y fregar platos para pagar la escuela de monjas a la que iba.
Al haber vivido en plena dictadura, Rosa-Pilar valora mucho la libertad. En su testimonio nos cuenta su infancia en un colegio de monjas en el que les obligaban a cantar el cara al sol y a venerar los sÃmbolos del franquismo.
Luis Antonio recitó el discurso de bienvenida a los padres Dominicos en su pueblo. Le marcó la imágen del alcalde del pueblo quitándose la boina, donde llevaba escondido el discurso que leyó delante de todos. Este hecho le indujo a estudiar y le sirvió para ganar el primer premio de oratoria en un concurso.
Francisca habla de su horrible experiencia en el colegio de monjas. AllÃ, se sentÃa marginada porque las niñas ricas y las pobres estaban separadas, hasta tal punto que las pobres como ella no podÃan ni mirar a sus compañeras. Además, recuerda con horror que las monjas les machacaban con la idea de Dios y el demonio.
Antonio nos cuenta su adolescencia. Fue al colegio hasta que con quince años se puso a trabajar en una gestorÃa. Nos comenta que aprendió mucho, sobretodo a tratar con la gente. Además a su relato añade su experiencia como miembro de Acción Católica. Desde joven se unió a este grupo de creyentes que se reunÃan cada tarde después del colegio y hacÃan actividades deportivas, artÃsticas además de formación religiosa. Los fines de semana o dÃas libres solÃan visitar niños en el hospital o a militares heridos.
Juan guarda bonitos recuerdos de su niñez, sobre todo del colegio y de los juegos que compartÃa con sus amigos. En la escuela, el único libro que utilizaban era una enciclopedia y los niños estaban separados de las niñas en las clases. De los momentos de ocio, juegos como el escondite o la rayuela han quedado grabados en su memoria con nostalgia.
Cuando Jesusa era pequeña, el pueblo donde vivÃa era un lugar muy sucio ya que entre las minas y la siderurgia el ambiente estaba muy contaminado, pero habÃa mucho trabajo. Hasta principios del siglo XXI la situación medioambiental no mejoró, según ella, el declive de la minerÃa hizo que por fin el agua del rÃo Nalón bajara un poco más limpia. En este relato, Jesusa nos explica cómo pasó los años de su infancia, considera que tuvo suerte de que su padre tuviera un empleo en la empresa Duro Felguera.
Felipa comparte con nosotros los recuerdos que tiene de su época de escolar que pasó en un colegio de monjas de Jerez de la Frontera. En su relato, explica todo un rosario de anécdotas divertidas de esos años. Por ejemplo, cuenta que tenÃa una monja de profesora que la castigaba a todas horas porque no habÃa manera de que se aprendiera los diez mandamientos. También nos dice que, en general, está muy contenta y satisfecha de su paso por el colegio ya que aprendió mucho, y sobre todo viajó a varios lugares de la geografÃa española.
2013
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