Martes, 7 de Setiembre de 2010
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
En su relato, María Dolores recuerda la primera vez que llegó a Catalunya. Aunque le gustó mucho arquitectónicamente, no tuvo buenas experiencias con los catalanes: los encontró diferentes y especiales. Fue tanta su desilusión que cuando le explicaron la tradición qué quien bebe agua en la Fuente de Canaletas de Barcelona, regresará a la ciudad, ella decidió no beber ni una gota para no volver. A pesar de los prejuicios iniciales, María Dolores se casó con un catalán que conoció en el cabaret donde trabajaba. Recuerda que su relación no fue fácil, ya que ser bailarina en aquella época estaba muy mal visto. Los vecinos de su esposo se lamentaban de que se casara con una vedette. Nuestra protagonista también nos explica porque razón se dedicó al mundo del espectáculo. Empezó bailando con una compañía de ballet, pero acabó montando un dúo con una amiga para representar en ese tipo de salas.
Según Júlia, en el teatro El Molino de Barcelona se respiraba un ambiente muy familiar. Su escenario se abría para ofrecer espectáculos de varietés de las mejores artistas de le época. En su relato, Júlia recuerda a La Maña y a otras vedettes que, aún en 2008, siguen luchando para reabrir El Molino. Júlia también recuerda a los jóvenes que hacían de claca: muchachos que entraban gratis a los espectáculos a cambio de aplaudir, gustara o no el show ofrecido. Aunque no recuerda exactamente cuánto valía una entrada, sabe que el valor del dinero era muy alto y que dos pesetas podían dar para mucho.
Antoni recuerda la calle del Paralel en Barcelona como un sitio con mucho ambiente: cafés, teatros y cines. Él había ido mucho a las zarzuelas con su padre. También solía ir al Molino y al Apolo a ver las revistas con actores como Dolores Delirio, Mari Sanpere, Luis Cuenca, etc. Le gustaba ver películas de aventuras y las varietés que ofrecían después del film. También nos comenta que conserva una colección de cómics llamada Claro de Luna donde el argumento se inspira en letras de canciones de la época.
Cuando Diego llegó a Barcelona, se fue a vivir a la calle Nou de la Rambla, cerca del Paralelo. Allí descubrió un ambiente de artistas de teatro, prostitutas y homosexuales que le marcó mucho. Recuerda que había muchos teatros y muchos espectáculos y considera que la ciudad condal ha cambiado mucho desde entonces. Para él, la llegada a Barcelona fue como descubrir América.
Elisa recuerda El Escamillo, el Mirco o Antonio Amayo. Eran artistas del Molino o el Arnau que imitaban a mujeres folclóricas como Lola Flores u otras más sofisticadas como Gilda. Según Elisa, en una ocasión, un artista imitando al personaje de Gilda, estaba fumando un cigarrillo y al tirarlo al suelo se le incendió el vestido y murió quemado en el escenario.
Esperanza Roy recuerda sus experiencias viajando por Europa y explica que la censura de la época impedía el desarrollo de la cultura. Se refiere también a sus inicios sobre los escenarios como cantante y bailarina de revista, un hecho que, al contrario de lo que sucedía en otros países, era un impedimento para desarrollar una carrera como actriz de cine.
Desde joven, Joan Pera tenía una clara vocación de actor: le gustaba subirse a los escenarios y escuchar el aplauso y las risas del público. Al principio actuaba en colegios, parroquias y fiestas de barrio, pero más tarde se matriculó en el Institut del Teatre de Barcelona. Joan Pera explica cómo ha cambiado su profesión porque, durante su primer año en la escuela, sólo se matricularon 11 personas. En aquella época, el oficio de actor no gozaba de reconocimiento, pero en la actualidad, existe una gran oferta teatral, cinematográfica y televisiva que engrandece la profesión.
A los 18 años, el actor Joan Pera empezó a trabajar en la televisión. Por aquel entonces, en España sólo existía Televisión Española (TVE) en blanco y negro. Durante las primeras décadas, sólo se permitían 45 minutos mensuales de emisión en catalán. Pero en 1983 nació la Televisió de Catalunya (TV3)y la imagen de Joan Pera apareció en los televisores catalanes. Desde entonces, ha trabajado en multitud de series de la cadena y su popularidad ha ido en aumento.
Lola recuerda los primeros programas de televisión que se emitieron en España. Además de tararear la conocida canción del anuncio de Colacao, Lola nos habla del actor Paco Moran, que vio en Crimen Perfecto, Escala en Hi-Fi y Violines y Trompetas. Tal y como explica Lola en su relato, durante los primeros años de la televisión, en España tan sólo existía TVE. Unos años después apareció el segundo canal de la televisión pública.
Manel fue actor de teatro amateur durante 22 años, en los que disfrutó mucho y de los que tiene muy buen recuerdo. Su testimonio deja claro que durante la dictadura no se daba ningún tipo de facilidades para incentivar el desarollo de actividades culturales.
2010
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