Martes, 7 de Setiembre de 2010
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
A Manuel le gustaba ir al teatro a ver la revista. Nos cuenta que un presentador daba inicio al espectáculo y después salían las vedettes que cantaban y bailaban. Había también una parte cómica. Según Manuel, la revista supuso el inicio del destape, aunque todavía muy leve por culpa de la censura.
Cuando la madre de Isaura estaba embarazada siempre soñaba con ser artista y conocer el mundo. Aquellas inquietudes se acabaron proyectando en Isaura, que desde pequeña fue aficionada al teatro y el espectáculo. En Bogotá trabajó en la primera serie de televisión de Colombia, se trasladó a México e hizo de vedette en los mejores teatros y actuó con su compañía en Japón, país en el que empezó su carrera en solitario.
Juan habla de la importancia de la música en su familia. En su relato, compara la música al aire porque confiesa que, sin ella, no podría vivir. Por otro lado, Juan explica su adhesión a un grupo de teatro de aficionados que marcó y estructuró toda su vida. Allí entró en contacto con personas de todas las edades y la experiencia le ayudó a crecer y madurar.
María del Carmen recuerda las actividades que realizaba en su tiempo libre durante su juventud. Iba junto a sus amigas a la playa caminando desde el barrio de la Trinidad, asistía a conciertos, veía zarzuelas y disfrutaba de todas las actividades que se organizaban. En su relato, también recuerda las fiestas y ferias, el adorno de las calles con hojas de palmera, las casetas de turrón, los carricoches y la sesión doble de cine.
Carmen es una mujer orgullosa de la herencia cultural y los valores que le transmitieron sus padres. En su relato, nos cuenta que tuvo una educación atípica, muy alejada de lo que suele ser habitual en una niña de su edad. Nuestra protagonista explica que, hasta que no empezó el bachillerato, no fue al colegio y no tuvo una educación ni una vida como la de los demás niños. Sus padres eran actores de teatro y eso conllevaba tener una vida llena de cambios y vaivenes, sin tener una casa estable ni la oportunidad de acudir al colegio asiduamente. Sin embargo, Carmen fue educada por sus padres y sus compañeros de profesión, que eran gente de un nivel intelectual elevado y un sentido de la libertad y la tolerancia muy fuerte. De esta manera, aprender se convertía en un juego para nuestra protagonista, que tuvo la suerte de poder leer a escritores como Miguel Hernández o Antonio Machado, censurados por el franquismo en aquellos años.
Josep vivió hasta los 20 años en Roda de Ter, donde desde muy pequeño asistía a un grupo de teatro de aficionados. Lo primero que hizo al llegar a Barcelona fue apuntarse a un grupo de teatro amateur. Para demostrar sus habilidades, Josep nos recita un poesía.
Josefina comparte con nosotros los recuerdos que conserva de su juventud, la época más feliz de su vida. Explica que conoció a su marido en el Centro Cultural Recreativo Aragonés de Barcelona, en el que acudía a bailar jotas y a participar en funciones de teatro. También fue presidenta de un club infantil y organizaba obras de teatro en la que participaban los niños y ella representaba el papel de hada madrina. Actualmente, cuenta que le hace mucha gracia ver que sus pequeños alumnos se han convertido en hombres que han formado una familia.
Carme nos cuenta qué hacían en la Cooperativa de Consumo, en la que se podían comprar productos para la vida diaria a un precio mucho más barato. También se dedicaban a representar obras teatrales para recaudar dinero o, por caridad, en los hospitales.
Juan se enamoró de su mujer en cuanto entró como suplente al grupo de teatro del que él formaba parte. Su testimonio nos ayuda a conocer la vigilancia y el control al que estaban sometidos los novios, que tenían que ir siempre acompañados y no tenían intimidad. Juan recuerda que en los años 50 las mujeres no tenían libertad y, por eso, las parejas nunca estaban solas durante el noviazgo. En su caso, la madre de su mujer iba con ellos a todas partes.
Julia con siete años representó la obra La Tonta del bote en el colegio. Recuerda a la perfección una de las poesías que recitaban en la obra y que se titula El hada azul.
2010
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