Martes, 7 de Setiembre de 2010
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En este relato Roser nos explica la vida de su abuelo materno. Aunque no tuvo estudios considera que fue un hombre muy inteligente, montó su propio negocio: un café concierto. La abuela de Roser murió muy joven, pero él volvió a casarse. También nos explica que su abuelo echo a su madre de casa cuando decidió casarse con su padre.
Elisa de niña vivía cerca del Paralelo de Barcelona, recuerda el Molino y las fotografías de las vedettes que actuaban allí. También nos explica que para san Juan, su padre le dejaba organizar una verbena a la que acudían todas sus amigas y amigos, bailaban toda la noche y al día siguiente quedaban para merendar lo que sobraba. En este relato Elisa deja constancia de la diferencia entre la manera de divertirse de los jóvenes de antes y de los de ahora.
Carles nos explica el ambiente que había en las calles del Paralelo, en Barcelona, durante los años de la posguerra. Recuerda que había unos personajes, llamados charlatanes, que intentaban vender productos a los viandantes.
En este relato, Rosa nos explica sus recuerdos de infancia. Aunque empezó a trabajar con 12 años, considera que ella y sus hermanos fueron unos niños felices. El mayor tenía vocación de artista y organizaba representaciones teatrales donde participaban los demás. Recuerda alguna de las canciones que cantaban en esas obras.
En su juventud, Herminia formaba parte de un centro cultural donde hacía teatro y zarzuela. Ensayaban por la noche diversas obras y, al final de temporada, preparaban un espectáculo especial. Con el dinero que sacaban con la función iban de excursión a Comarruga. Herminia explica que, tras la muerte de su padre, dejó de asistir al centro cultural y dejó el teatro.
Carmen habla de las ideas de su abuelo y de como participó en actividades galeguistas. Explica también los problemas que existían entre las diferentes clases sociales.
Ana hacía obras de teatro con sus amigas cuando era pequeña. Solía salir a merendar a la puerta de su casa y allí se juntaba con las niñas para ensayar. Las representaciones las hacían en los patios de las casas o en las plazas donde acudían las madres y les cobraban 5 o 10 céntimos. También solían subir a los pilones y hacían títeres o piruetas como en el circo. Recuerda que el día de su comunión, las monjas de la escuela prepararon una fiesta y una obra de teatro a la que acudieron los padres de todas las niñas. Hace unos años ha retomado su afición y forma parte de un grupo de teatro.
Antonia iba con Acción Católica a hacer obras de teatro. Las funciones que representaban eran cómicas y recuerda que siempre hacía reír mucho al público, aunque ella tenía que mantenerse siempre seria.
Antonia recuerda la diversión que le proporcionaban el cine y el teatro de su pueblo. Recuerda que, cuando iban a ver películas, los jóvenes se sentaban con sus novias en la últimas filas. Recuerda la apertura del cine California y asegura que había grandes actores y actrices en Castellar del Vallès. En el pueblo vio también las primeras operetas musicales en color.
Carmen recuerda las actividades que realizaba junto a su marido durante el noviazgo. Lo más habitual era salir a pasear e ir a la iglesia. Pero el marido de Carmen tenía aficiones como la música y la lectura y, como provenía de una familia acomodada, acostumbraba a invitarla al cine o al teatro.
2010
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