Viernes, 24 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
Josefa nos relata su infancia medianamente feliz para la época en la que vivió y cómo conoció a su marido en las fiestas populares del pueblo.
En casa de Carolina, a diferencia de muchas familias, nunca pasaron hambre durante la Guerra Civil. Su madre hacÃa jabón y su padre era zapatero, lo que les permitió sobrevivir cambiando sus servicios y productos por alimentos. El testimonio de Carolina es muy útil para saber como subsistÃan las familias mediante el trueque y otros mecanismos durante los duros años de la guerra.
Joan explica cómo se amasaba la harina para hacer el pan. Lo hacÃan a primera hora de la mañana y era un trabajo que requerÃa mucha fuerza. El abuelo de Joan se dedicaba a ello y cuenta que lo más duro era atender al público porque habÃa mucha competencia.
Encarna cuenta cómo era el trabajo que hacÃan ella y el resto de su familia en el horno de pan que tenÃan en su casa. Trabajaban también en el campo y tenÃan ganado, gracias a lo cual nunca pasaron hambre.
En su relato, Rosa nos habla de su mala experiencia en un internado de monjas. Recuerda que al llegar se aquejó de un gran dolor de muelas. Las monjas no hicieron nada por ella. Nos dice que se pasaba las noches llorando y sin poder dormir. Nos comenta que cada dÃa se levantaban a las 6 de la mañana y las dividÃan en dos filas: a un lado las niñas pobres y al otro las más ricas. Rosa hizo la primera comunión con un vestido prestado ya que en su casa no tenÃan dinero para comprarle uno.
A lo largo de su relato, Lorenzo nos habla de su infancia. Cuenta que en el pueblo se criaban muchos animales que ayudaban a la subsistencia de las familias. También nos habla del trabajo de su padre en la panaderÃa. Con tan sólo 8 años, nuestro protagonista trabajaba la harina hasta elaborar panes. Lorenzo, recuerda cómo sufrÃan sus padres por necesitar su ayuda para sacar el negocio adelante.
En su relato, Dolors nos detalla el proceso que seguÃan para elaborar el pan en su propia casa. Recuerda que, a pesar de ser pequeña, le encantaba ver cómo se hacÃa y seguir el proceso. Según ella, uno de los secretos para que fermentara en condiciones era la levadura que se usaba. Además, nos explica que lo elaboraban sin receta alguna: sabÃan calcular a ojo la cantidad de ingredientes necesarios y por la vista también reconocÃan si los panecillos estaban ya cocidos o no.
Cuando Joan era pequeño no le gustaba nada comer, sólo le apetecÃa ir al colegio. Como vivÃa en un cuarto piso, antes de ir a la escuela su madre aprovechaba las escaleras hasta la calle para alimentarle. Dado el problema, el médico que le atendÃa les aconsejó llevar a Joan fuera una temporada. En la casa de payés en la que residió aprendió a comer mejor, aunque perdió todo su interés por estudiar.
Dolors relata alguna de sus vivencias durante la Guerra Civil Española. Habla de la escasez de alimentos y cuenta cómo en una ocasión, tras el alivio que habÃa supuesto la adquisición de unos kilos de arroz, se ordenó la devolución inmediata de estos. El hambre apretaba y no pudieron sino esconder aquel arroz en ollas y botellas.
El padre de Salvadora era panadero. Murió en la guerra dejando a su madre con cinco hijos. El pueblo acordó dejarle la panaderÃa a su madre viuda y pudo sacar adelante a toda su familia. Recuerda que antes de que su padre muriera lo acusaron de intoxicación al encontrar plomo en la harina. Se lo querÃan llevar preso pero demostraron que él no habÃa fabricado la harina.
2013
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