Miércoles, 22 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
Una noche en que Santiago y su esposa circulaban en su furgoneta, vieron como un motorista atropellaba a una monja. Santiago trasladó a los heridos a una clÃnica pero allà les dijeron que fuesen a una casa de socorro. Por el camino se encontraron con una patrulla de la policÃa y, aunque el motorista no tenÃa documentación, al final se le pudo identificar. DÃas después, Santigo coincidó con la monja a la que habÃa salvado la vida en las clases de catequesis de su hija e inició una buena amistad con ella.
Artur nos cuenta que un tÃo suyo, al cual querÃa mucho, le regaló su viejo coche: un Renault Ondine. Éste coche ya era antiguo cuando se lo dio, pero Artur se alegró muchÃsimo. Recuerda que cuando habÃa humedad, el coche tenÃa problemas de contacto y se tenÃa que arrancar mediante una manivela.
MarÃa era comerciante y decidió sacarse el carné de conducir, que le costó 200 pesetas. TenÃa 41 años y se presentó 11 veces hasta que aprobó, ya que se ponÃa muy nerviosa. Tuvo que tomarse una copita de coñac para poder relajarse. Aún asÃ, no pudo hacer el examen y le comentó al examinador que se quedaba sin aire cada vez que lo veÃa. Por su insistencia y la falta que le hacÃa tener el carné para su trabajo, el examinador la aprobó. Ella, muy animada, decidió examinarse de moto a la mañana siguiente y aprobó a la primera.
Blas tiene una familia y ha criado a sus dos hijos en Catalunya gracias a su trabajo en la Seat. Blas entró a trabajar en la empresa en 1971. Fueron años de huelgas, reuniones clandestinas, desalojos e incluso muertes. Blas habla de los diferentes modelos de automóviles en los que trabajó y el sueldo y las primas que cobraba.
Trinitat nos cuenta los grandes domingos que pasaba con su marido y sus hijos gracias a una moto con sidecar incluÃdo. Recuerda que se iban a hacer excursiones donde más les apetecÃa ya que la moto les daba mucha libertad y facilitaba su movilidad. Cuando la familia se incrementó y ya no cabÃan en la moto se compraron un 600 que les costó 80.000 pesetas.
Durante su juventud, Rosa se divertÃa con sus amistades en los guateques. Chicos y chicas se reunÃan en alguna casa particular y se pasaban la tarde comiendo y bailando la música más famosa de la época. En su caso, enloquecÃa con Los Bravos, aunque también recuerda a Los Brincos y las populares canciones de los Beatles. Con menos de 18 años se apuntó a la autoescuela y fue una de las pocas mujeres que se pudo sacar el carné de conducir. En su relato, Rosa también comparte con nosotros el recuerdo de su primer coche, un 600 con el que viajó a Barcelona por primera vez.
Maria Carme describe a Miquel Martà i Pol como “Dios en la tierra”, y es que su amistad fue muy importante para ella. Le enriqueció su vida interior enseñándole otra manera de ver las cosas, sabÃa escuchar y nunca le quiso convencer de su tendencia polÃtica, asociada al PSUC. En su relato, también recuerda los desplazamientos en 600 y la aventura de viajar con seis personas en la parte trasera.
A DelfÃn se le estropeó el 600 y tras llevarlo al mecánico conoció a la que se acabarÃa convirtiendo en su mujer. Se casó a los 30 años, a la ceremonia asistieron 140 personas y el convite tuvo lugar en el ya desparecido Hostal Sant Antoni. De aquel dÃa se acuerda hasta del menú: entremeses, canalones y fricandó, todo un lujo para la época. El viaje de novios acabó durando dos meses, tiempo que les sirvió para conocer Mallorca y la zona de Madrid, entre otros lugares. Recuerda que al regresar sólo tenÃan 25.000 pesetas en el bolsillo, pero eran muy felices.
Por circunstancias de la vida, Salvador dejó su trabajó y montó una autoescuela. Por eso, en su relato nos explica ciertas peculiaridades del oficio y del negocio. Según él, si un alumno va bien preparado y seguro no tiene ningún problema para aprobar el examen. Antiguamente, las pruebas eran diferentes y más cortas aunque con el paso de los años han ido aumentando su durada y dificultad. Con su ejercicio profesional ha aprendido que cada alumno tiene sus dificultades y hay que buscar métodos diferentes para que aprendan.
Felicita nos cuenta que vivió muy de cerca las huelgas mineras que tuvieron lugar en Asturias a partir de los años 50. En su relato, explica que su marido era minero y fue uno de los trabajadores que se declararon en huelga por las penosas condiciones laborales en las que se encontraban. Nuestra protagonista relata lo duro que fue aguantar esas huelgas, que en algunos casos podÃan llegar a alargarse durante meses y meses. Para sobrevivir, se apoyaban en sus padres y amigos, que les prestaban algo de dinero para subsistir y poder mantener la huelga. Además, Felicita también explica lo duro que es el trabajo en una mina y cuenta que, en una ocasión, bajó con un grupo de mujeres de mineros a ver las condiciones en las que trabajaban sus maridos.
2013
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