Martes, 21 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
En este relato, Patricia nos explica cómo fue su llegada a Catalunya. TenÃa 29 años y se sintió fascinada por el catalán. Aunque en aquella época estaba prohibido, ella y su marido buscaron a una profesora particular que les diera clases. Ahora habla con casi todo el mundo en esta lengua.
Majepa ha trabajado más de cuarenta años de maestra. La escuela donde trabajó despuntó en los años sesenta por ser un colegio catalán mixto. Majepa nos comenta los trucos que hacÃan para poder llevar a cabo esta educación. En las clases habÃa niños y niñas pero si venÃa la inspectora separaban a los chicos y chicas en diferentes aulas. Además, aunque ya se publicaban algunos libros en catalán, el álbum oficial de final de curso era en castellano pero los deberes que se llevaban a casa eran en catalán. Esta situación que inicialmente se hizo de manera un tanto irregular, se normalizó en poco tiempo.
A lo largo de su relato, Emilio nos cuenta su trayectoria como maestro de escuela desde que aprobó las oposiciones y se instaló en Catalunya. Cuenta cómo, poco a poco, fue incorporándose la lengua catalana en las aulas. También nos habla de las actividades religiosas que tenÃan lugar por aquel entonces en los colegios, asà como las festividades que se celebraban.
Miquel recuerda la nevada que cayó en Barcelona en 1962 durante la noche de Navidad. Recuerda que mucha gente no pudo llegar a sus casas y quedó aislada por la nieve. Miquel tenÃa que trabajar y recuerda que su jefe le llamó para comprobar que habÃa ido a la oficina. En aquella época todo el mundo hablaba castellano pero entre los compañeros hablaban catalán.
Manuel nos explica el origen del Patués, nombre que recibe el lenguaje coloquial que se habla en la zona del Pallars. A pesar de estar muy en desuso, Manuel conoce algunas palabras en este curioso lenguaje y nos da una pequeña explicación de su origen.
A los 15 años, Jordi entró a trabajar por las tardes en una empresa familiar para ayudar a la economÃa familiar. Un dÃa, sus responsables le encargaron que tirara unos sobres al buzón, pero al decÃrselo utilizaron una palabra en catalán que él nunca habÃa escuchado. Jordi explica cómo se las arregló para adivinar qué era lo que tenÃa que hacer con aquellas cartas.
Mercè nos cuenta cómo empezó a entender el problema que suponÃa la prohibición de la lengua y la identidad cultural catalana. Hija de andaluces, llegó a Barcelona de muy jovencita y se juntó con una serie de personas muy comprometidas con la cuestión nacional catalana, como Jordi Mir. La convivencia con ellos le ayudó a comprender el daño que la represión contra todo aquello que era catalán hacÃa a su paÃs de adopción.
El racionamiento y la prohibición de hablar catalán marcaron la infancia y la juventud de Juan. Los estudios fueron todos en castellano y habÃa que cantar el Cara al Sol y contemplar la foto de Franco y de José Antonio en clase. La asignatura de Formación del EspÃritu Nacional enseñaba a los alumnos las ideas en las que tenÃan que creer. No se podÃa ir en contra de todo aquello y habÃa que cumplir siempre las órdenes. Los grises perseguÃan a la gente que iba en contra de esos principios y el Tribunal de Orden Público aplicaba la Ley de Vagos y Maleantes.
René se casó con un chico de Barcelona y al llegar a la ciudad condal no sabÃa nada de catalán, ni siquiera sabÃa que existÃa esa lengua. Empezó a estudiarlo y aprendió a hablarlo, pero escribirlo le costó mucho más. Era la época franquista y tuvo que apuntarse a un curso clandestino por correspondencia. Después decidió dar clases de catalán también por correspondencia, porque no habÃa escuelas que impartieran clases de ese idioma.
En su relato, Maria nos explica de donde le viene el interés por el canto coral. Cuando comenzó con esta afición, y aún bajo régimen franquista, ella y sus compañeros fueron a cantar a Madrid en los actos de celebración del 18 de julio. Nos explica que en aquella época, habÃa muchas canciones que estaban prohibidas pero en una concentración de Orfeones catalanes en Montserrat, cantaron “El cant de la senyera”. Aquél fue un momento muy emotivo, incluso los guardia civiles los felicitaron. Según nuestra protagonista lo importante no es tener buena voz, sino tener el oÃdo fino para poder seguir el tono.
2013
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