Miércoles, 22 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
Francisco Ruperto comparte con nosotros el recuerdo que conserva de una huelga que tuvo lugar en Fuerteventura en el año 1935, a pesar de que solo tenÃa 12 años. La huelga estuvo protagonizada por un grupo de trabajadores, entre los que se encontraba su padre, que estaban trabajando en el desmonte de la carretera que llevaba a Pozo Negro. Dio la casualidad que su padre cayó enfermo y el tuvo que sustituirle para no perder el sueldo, a pesar de que tan solo era un niño. Esto le permitió vivir las huelgas en primera persona y conocer las reivindicaciones de los huelguistas, que pedÃan un aumento del jornal diario de 3 a 5 pesetas.
Vicente nos cuenta el recuerdo que tiene de la huelga general que tuvo lugar en 1936, justo antes del inicio de la Guerra Civil. Explica que se reclutó a todos los niños en edad de trabajar para ayudar a aquellos que lo necesitaran. También nos habla de cómo cambió la educación con la llegada del franquismo. Explica que un profesor falangista le preguntó quiénes eran sus maestros antes de la Guerra Civil y qué es lo que le explicaban. Él, consciente de la situación a pesar de que sólo tenÃa 12 años, le respondió que sus maestras eran monjas y les hacÃan cantar canciones religiosas. Por supuesto, era una mentira para proteger a sus antiguos profesores.
mEl año en que murió Francesc Macià , Maria hizo la comunión y, a pesar de ser muy pequeña, recuerda el dÃa del entierro del expresidente de la Generalitat de Catalunya. Junto a familiares, asistió hasta la zona del Arco del Triunfo de Barcelona y subida a hombros, vio cómo pasaba el féretro. Maria recuerda que a Macià le llamaban popularmente “el avi”.
Josep recuerda cómo empezó a adquirir los ideales que, poco a poco, formaron su carácter y personalidad. De muy joven, consiguió un empleo en una imprenta y allà conoció a un trabajador ilustrado que le despertó su conciencia polÃtica y social. En aquella época se interesó por el esperanto y se formó fÃsica e intelectualmente en una academia. Josep explica su entrada en el Bloc Obrer Camperol, una agrupación que se fusionó con la Izquierda Comunista de España formando el POUM. En su relato, Josep también recuerda el dÃa que los militares salieron a la calle para tomar la plaza de Catalunya de Barcelona y los militantes del partido salieron con las armas para defensarse.
Cada fin de semana, Joan iba a casa de unos familiares estadounidenses que vivÃan en las afueras de Barcelona. Un dÃa, jugando con una pistola detonadora, unos soldados se la requisaron después de interrogarle. Por suerte, la familia americana salió de la casa y los soldados, al ver que eran estadounidenses, le devolvieron la pistola a Joan y le pideron disculpas. El incidente acabó con gritos de "Viva España y viva América". En aquellos años la PolicÃa y el Ejército paseaban por las calles de Barcelona y habÃa mucha represión. Recuerda que no se podÃa hablar catalán ni bailar sardanas.
MarÃa sobrevivió a la Guerra Civil gracias a su padre, que era profesor, y a la materia prima del campo. Conoció a un soldado con el que se estuvo carteando durante un tiempo y con el que se casó. Se fueron juntos a Ceuta, donde el marido ejerció de PolicÃa Secreta del Régimen Franquista. Más tarde se trasladaron a La Coruña.
Durante la Guerra Civil, el marido de Pura, que ejercÃa de carpintero, se dedicó al estraperlo de trigo. En la posguerra, Pura se fue del pueblo a la ciudad para montar un bar, gracias al cual pudo sobrevivir ante la miseria de la época.
Jesús nació en Valencia y estuvo trabajando en una finca de naranjos mientras estudiaba por la noche. No recuerda casi nada de Torrent pero sà recuerda que un dÃa llegó Largo Caballero y fue a su casa a buscar naranjas. Jesús nos cuenta también que el pueblo de Corbera era uno de los municipios en los que la gente tenÃa que saludar cuando llegaba Franco.
El padre de Magdalena fue acusado de comunista y encarcelado por las tropas franquistas. Magdalena recuerda la única vez que pudo ir a visitar a su padre a la cárcel. Su madre sacó adelante a la familia y, desde pequeños, Magdalena y su hermano tuvieron que trabajar para ganarse la vida.
Eva nos cuenta cómo conocieron la noticia de que a su hermano le habÃan herido durante la Guerra Civil. Desde su casa en las Canarias, siempre esperaban noticias de los hermanos que estaban en el frente. Eva recuerda que solÃa acercarse un pájaro a su casa a cantar. En una ocasión, el pájaro llegó triste y su madre pensó que era una señal de malas noticias para la familia. DÃas más tarde, llegó un telegrama de que habÃan herido a uno de sus hermanos.
2013
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