Martes, 21 de Mayo de 2013
El Archivo de la Experiencia contiene gran cantidad de información. Puede acceder a ella a partir de los cuatro buscadores que encontrará a continuación: buscador por palabras, buscador cronológico, buscador vital y buscador por temas.
José Luis, nos habla de las diferencias tan grandes que habÃa a nivel de precios entre España e Inglaterra o Alemania. Nos cuenta, que para los extranjeros, España resultaba un paÃs muy económico. De este modo, podÃan permitirse ciertas actividades, como salir de vacaciones o cenar en restaurantes, con total tranquilidad. Mientras que, para la mayorÃa de los españoles, cualquier salida, representaba todo un lujo. Además, José Luis nos cuenta cómo se vivió en Marbella la llegada de las jóvenes turistas suecas e inglesas.
El racionamiento y la prohibición de hablar catalán marcaron la infancia y la juventud de Juan. Los estudios fueron todos en castellano y habÃa que cantar el Cara al Sol y contemplar la foto de Franco y de José Antonio en clase. La asignatura de Formación del EspÃritu Nacional enseñaba a los alumnos las ideas en las que tenÃan que creer. No se podÃa ir en contra de todo aquello y habÃa que cumplir siempre las órdenes. Los grises perseguÃan a la gente que iba en contra de esos principios y el Tribunal de Orden Público aplicaba la Ley de Vagos y Maleantes.
Catalina fue a Gran Tarajal con 14 años para encargarse del bebé de la fotografÃa. En su relato nos explica algunas de las miserias que pasaron en la época. Su padre era pescador, pero la familia no podÃa vivir sólo del mar. Recuerda que, aunque hubiera dinero no se podÃa comprar demasiado ya que no habÃa alimentos en las tiendas.
MarÃa Victoria comparte con nosotros algunos recuerdos que conserva de su infancia. En su relato, cuenta que cada verano solÃa ir al pueblo de sus abuelos, en Burgos, y lo pasaba muy bien. Nuestra protagonista explica que sus abuelos tenÃan una tienda de vÃveres y se ocupaban de distribuir los cupones de racionamiento entre los habitantes del pueblo. Por otra parte, MarÃa Victoria cuenta que sus padres la vestÃan muy moderna y eso no le gustaba nada a su abuelo, que en el pueblo no le dejaba ponerse unos pantalones porque lo consideraba una inmoralidad.
MarÃa nos cuenta cómo, aprovechando el trabajo de revisor de trenes de su marido, se sacaban un dinero extra con el estraperlo de tabaco. Cuenta cómo introducÃan el tabaco entre las tablas de los vagones del tren, al partir en la estación de Barcelona. De allÃ, viajaban hasta Valencia, donde MarÃa, disfrazada, acudÃa a los andenes a recoger la maleta con los cigarrillos.
Según MarÃa, antes la gente no gastaba tanto dinero como ahora. Cuando ella era joven iba a comprar a un colmado que habÃa en Gerri de la Sal. Aquel pequeño establecimiento vendÃa de todo, menos ropa. Por eso, MarÃa y su familia compraban sacos de arroz, azúcar y pescado y, hasta final de año, no pagaban nada.
En su juventud, Pepe tenÃa que apañárselas con el poco dinero que tenÃa. Cuando podÃa se colaba en el autobús y, a veces, negociaba con el conductor. Pepe le daba la mitad del dinero que costaba el billete y él le avisaba cuando venÃa el revisor. HabÃa que evitar la multa, que era de 5 pesetas. Con ese dinero, Pepe tenÃa para comer durante 2 dÃas.
Irene habla de su trabajo como lechera en Oviedo durante su juventud. RepartÃan la leche a domicilio desde su casa en las afueras de Oviedo.
Susa nos cuenta su llegada a La Coruña durante los años sesenta y los cambios que se produjeron a lo largo de los años. Explica su primer trabajo de panadera repartiendo pan a caballo y su posterior trabajo de limpiadora en un colegio.
Cuando Carmen llegó a A Coruña desde su aldea cobraba 38 pesetas y un litro de aceite valÃa 32. No se extraña de que actualmente abunde la gente obesa ya que, según ella, los pasteles son más baratos que el pan. Asegura que con 2 euros, ella hace pan para 15 dÃas y que, con los 500 euros que cobra de pensión, vive mejor que antes.
2013
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons