Jueves, 9 de Setiembre de 2010
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Dolors estudió en una escuela de arte de Barcelona, que le permitió viajar a París y especializarse en la rama de estampación textil. Su especialidad eran las flores. En Barcelona se reunía con un grupo de amigos en una cafetería, La Pallaresa, en la que conoció, entre taza y taza de chocolate, a Dalí y a Montserrat Caballé. Con Dalí trabó una extraña amistad, puesto que él pretendía que Dolors le revelara el secreto para pintar tan bien las flores y ella siempre lo rechazaba. Cuando murió la mujer de Dalí, Dolors se enteró en la cafetería de que la enfermera que cuidaba al trastornado pintor, le hacía firmar telas en blanco. El médico de Dalí, al enterarse, cambió a la enfermera para detener el fraude. Según Dolors, hoy en día hay telas firmadas por Dalí y pintadas por otros en las paredes de algunos museos.
A Antoni siempre le han gustado la pintura y el dibujo. Empezó a pintar desde muy joven pero a su padre no le gustaba la idea y tuvo que combinar su vocación con el trabajo de paleta. Durante su vida, ha participado en muchas exposiciones de pintura y dice ser muy feliz cuando pinta. También considera que la pntura es algo difícil pero que si gusta, hay que practicarla cada día.
A los 13 años, Josep Maria se puso a trabajar en un taller de joyería, en el que estuvo un año. Después siguió trabajando en varias cosas, hasta que entró a trabajar en un estudio de publicidad y después con un decorador. La vertiente artística es lo que más ha prevalecido en su experiencia profesional y siempre se le ha dado muy bien el dibujo y las manualidades. Más tarde, Josep Maria se fue a la mili y allí fue el asistente de un capitán. Al volver de la mili entró a trabajar en una empresa de artes gráficas.
Desde que era pequeño, a José le ha encantado pintar. Nunca dio clases de pintura pero es una actividad artística que siempre se le ha dado bien. En su testimonio, nos cuenta cómo pintó el retrato de la Virgen de La Macarena de Sevilla.
Antonio nos cuenta algunos intelectuales que han pasado por Ronda. El pintor Francisco de Goya, escritores como Miguel de Cervantes o Rilke. Nos recuerda que a Rafael Alberti le gustaban mucho los toros y estuvo de ayudante de mozo de espada del torero Sánchez Mejías. Según Antonio, Blas Infante fundó la bandera andaluza en el casino de Ronda.
Maria Rosa acompaña su testimonio de una foto que le trae grandes recuerdos. Se trata de su imagen de joven al lado de la escultura del Sagrado Corazón, una figura situada en lo alto del Tibidabo de Barcelona. Maria Rosa recuerda que, antes de colocar la figura en su ubicación definitiva, la dejaron al pie de la iglesia. Durante los días de fiesta, ir a visitar aquel monumento se convertía en una experiencia divertida.
Juana empezó a trabajar de muy jovencita en San Sebastián en una galería de arte. Allí exponían los mejores pintores vascos. Reconoce que tenía debilidad por las pinturas abstractas.
LLuïsa es artista. Comenta que antes era raro ver exposiciones de mujeres. Aunque las cosas han cambiado, aún hoy es difícil ver mujeres exponiendo. Dice que es más fácil esta profesión para un hombre ya que él tiene libertad para marcharse a pintar fuera dejando la familia y en cambio no esta bien visto que una mujer deje el hogar. Hoy en día, la mujer tiene que trabajar fuera y dentro de casa. Cree que hay más libertad pero no es plena. En su caso, su padre le enseñó su oficio pero ella prefirió ir a la Escuela Masana y estudiar para artista. El padre de LLuïsa quería que tuviera nociones de arte pero que no se dedicara a ello.
El padre de Lluïsa era forjador y tenía un taller. De niña se sintió atraída por este oficio, aunque su familia no quería que se dedicará a algo tan masculino. Finalmente, su padre accedió a enseñarle el oficio. Lluïsa fue a una escuela a aprender pintura y, entre los conocimientos que le enseñaron allí y lo que aprendió con su padre, se convirtió en una de las primeras escultoras de hierro del estado. En la década de los 50, se encontró con algunos problemas ya que la sociedad no aceptaba los derechos de las mujeres, aunque no era consciente de ello, iba en contra de las reglas sociales de la época.
Francisco Javier nació en Ceuta ya que su padre era un militar que estaba destinado allí. Sin embargo, toda su infancia la pasó en Valladolid, ciudad de la que se siente nativo. En su relato, nos hace una descripción de todas las atracciones de esta ciudad, destacando su gran riqueza cultural y, sobre todo, escultórica. También nos habla de su educación en un colegio de los jesuítas, del que no tiene un gran recuerdo.
2010
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